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INTUICION SOMATICA

  • Foto del escritor: Alfonsina Andre
    Alfonsina Andre
  • 16 jun
  • 4 min de lectura

Saber con el cuerpo


A veces sabemos cosas.

No porque las entendemos sino porque las “pre-sentimos”.

Tú sabes… como cuando algo te deja “mal sabor de boca” o cuando tienes una “corazonada” sobre tomar un camino diferente.

Refrescando un poco el post anterior, platicamos sobre nuestros 7 sentidos y cómo estos son los filtros mágicos a través de los cuales absorbemos e interpretamos información del entorno para co-crear nuestra realidad.


Hoy vamos a profundizar en la fase de “interpretación” para comprender la influencia de tu instinto y tu sistema nervioso al momento de “sentir” el mundo que te rodea con ayuda de un concepto que llamo intuición somática.


Sentir y saber


Básicamente, es saber qué es lo que estás sintiendo y qué significa eso para ti. Es cuando dejas de percibir tus sensaciones corporales como si fueran un territorio inhóspito y desconocido.

Cuando conoces el mapa, dejas de adivinar el camino y puedes disfrutar del viaje.

Así también, conocer lo que sientes en tu cuerpo y lo que eso te significa, te da agencia para elegir cómo accionar; no con base en expectativas externas, sino con la certeza que solo el autoconocimiento te brinda.


Lo que NO es intuición somática


La intuición somática no es la mente rumiante intentando racionalizar una emoción. Tampoco es esa lista de eventos desafortunados que nos empezamos a imaginar cuando se activa una sensación incómoda en el cuerpo (ejemplo: incremento de ritmo cardiaco).

A veces, la ansiedad comienza como una sensación física y la mente, al querer encontrar una explicación, empieza a proponer historias que hagan eco a eso que sientes (" como se me aceleró el corazón, algo malo va a suceder").

La intuición somática no es verbal ni tangible y es un saber que viene más por instinto que por lógica. Es sentir las historias que tu sistema nervioso quiere expresar.


Diseñados para sobrevivir


Cada 6 milisegundos, sin que te des cuenta, tus filtros mágicos escanean el ambiente en busca de señales de seguridad o de peligro. A esta función la conocemos como neurocepción gracias a Stephen Porges y sus estudios sobre la teoría polivagal.

La neurocepción es pre-cognitiva, por lo que tú no la controlas y es tu instinto más antiguo: el de supervivencia. Que sea autónoma significa que es un programa automático que no pasa por un filtro de lógica.

Si en algún momento percibes algo como peligroso, tu sistema nervioso va a activar la alarma y tu cuerpo tendrá una reacción fisiológica como, por ejemplo, incremento de ritmo cardiaco, cortisol y adrenalina, ya que en algunos casos , eso propicia tus oportunidades de sobrevivir (el famoso fight, flight o freeze).


La mala reputación del instinto


Por cientos de años, el instinto ha tenido mala reputación.

Se ha priorizado la mente sobre el cuerpo, la razón contra el sentir. Nos han dicho coloquialmente que al instinto hay que "domarlo" o suprimirlo, pero un instinto sometido solo genera un sistema nervioso silenciado, lo que a la larga detona estados ansiosos, nerviosos o depresivos crónicos.


la desregulación del sistema nervioso es un cuerpo cansado de no ser escuchado, confundido por estar siempre en alerta y que, como un interruptor que no se apaga, eventualmente hace cortocircuito.


Confiar en lo que sientes


En una gran cantidad de casos, nuestro sistema nervioso lleva tanto tiempo desregulado, que es difícil identificar lo que sentimos o lo que significa, y esa confusión no nos permite confiar en nuestro instinto e intuición.

Lo contrario a suprimir el sistema nervioso sería permitirle la expresión para integrarlo y, al hacer eso, dejamos de pelear mente contra cuerpo, instinto contra lógica.

Para que tu intuición te hable, primero tienes que demostrarle que quieres escucharla sin juzgar.


¿O acaso le contarías una historia íntima a alguien que sabes que te va a juzgar o que va a estar en su celular mientras le platicas? Bueno, tu intuición tampoco.


La intuición somática comienza a hablar cuando se siente escuchada y contenida. No habla con el lenguaje de la razón sino con la poesía de tus sentidos. Ese punto donde los límites entre tus filtros se disuelven, por ejemplo, cuando la música te eriza la piel y puedes imaginar que esa sensación se siente “como una corriente eléctrica” o “una ola de mar” que invita a tu cuerpo a moverse de una manera determinada. Pasas del oído a la interocepción, a la visión y al movimiento en cuestión de segundos, sin notar cuándo una se transforma en la siguiente.


Tú eres el oráculo


Pasamos la vida entera buscando respuestas afuera: el tarot, la astrología, los registros akáshicos… y no me malentiendan, como cualquier brujita moderna amo un buen oráculo. Pero hoy te propongo esto: antes de que una fuerza externa te dicte su verdad, atrévete a escuchar la sabiduría que ya habita en ti, esa que solo tú puedes interpretar.

El oráculo más potente eres tú misma.


En mi siguiente post, voy a desglosar ejercicios prácticos sobre cómo despertar y escuchar a tu intuición somática en forma de juegos simples pero poderosos.


Gracias por leer y por estar aquí.




Notas y Referencias Bibliográficas :

(1) Porges, S. W. (2004). Neuroception: A subconscious system for detecting threats and safety. Porges acuña este término para diferenciar la percepción (que requiere conciencia e interpretación cognitiva) de la capacidad autónoma del sistema nervioso para evaluar el riesgo ambiental de manera pre-cognitiva.

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1 comentario


yeyegb13
16 jun

Ojo de loca no se equivoca 😅 extrañando las clases de somática donde dejábamos al cuerpo ser y sentir sin que estorbara la mente lógica ✨

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