Filtros Mágicos: Para despertar la magia hay que despertar al cuerpo.
- Alfonsina Andre
- hace 6 días
- 5 min de lectura
¿Cómo le explicas al pez lo que es el agua?
Llevamos toda la vida nadando en un universo sensorial increíble, pero lo hemos normalizado al punto de la desconexión. Al asumir que no es nada especial, olvidamos que en realidad es el cimiento de nuestra percepción y la base desde la cual construimos la realidad.

Todo es percepción: una interpretación que da sentido a lo que vivimos, y la percepción se va formando a través de experiencias y estímulos sensoriales a los cuales en este blog llamaremos filtros mágicos.
Digamos que los filtros mágicos son las llaves que abren puertas a otras dimensiones del ser. Ampliar tu conciencia sobre cómo funcionan es el primer paso para visitar nuevas realidades; difícilmente podrás usar la puerta si no comprendes su función (saber que se abren, se cierran y que existen llaves para lograrlo).
Tras bambalinas: Sistemas de procesamiento somático
Antes de hablar de los cinco sentidos que aprendiste en la primaria, quiero que nos echemos un clavado a lo que sucede tras bambalinas, mientras las cortinas del espectáculo todavía están cerradas.
Existen dos filtros mágicos internos. Estos son sistemas de procesamiento somático (corporal) que nos hablan de la experiencia subjetiva de habitar el propio cuerpo.
Son las percepciones que se saben sin saber cómo es que se saben. Ampliar el antiguo esquema de los cinco sentidos clásicos para integrar estas percepciones internas nos abre el panorama de lo que la percepción es capaz de procesar y, así, enriquecer la experiencia sensorial y la interpretación del mundo que nos rodea .

El primer filtro mágico interno es la interocepción. Es saber lo que sientes por dentro: puedes saber que tienes hambre, que necesitas ir al baño, que sientes tristeza, emoción, alegría. Puedes saber que tienes frío o calor. Es tu cuerpo hablándote en un idioma que no usa palabras y que, generalmente, la mente testaruda y obsesionada con la razón va a querer subordinar, dominar o ignorar.
El otro filtro interno es la propiocepción. Es la percepción del espacio que habitas, siempre en relación con la fuerza de gravedad. Te ayuda con el balance y el movimiento; es la razón por la cual sabes dónde se localizan las partes de tu cuerpo en el espacio sin necesidad de mirarlas.
Las cortinas se abren: Exterocepción
La exterocepción es lo que ocurre cuando las cortinas se abren: la experiencia de comunicarnos con todo lo que existe “del otro lado” del telón. Y aquí es donde los sentidos que sí conoces entran al caldero de conceptos.
El olfato es uno de los sentidos más antiguos en la evolución humana. Con cerca de 400 tipos de receptores, tu nariz puede distinguir aproximadamente un trillón de olores distintos y lo más mágico es que este sentido comienza en la nariz, pero está directamente conectado con la parte del cerebro relacionada con el procesamiento de emociones y memoria. Por eso los olores pueden despertar memorias que el cuerpo recuerda antes que la mente.
El gusto y el sabor viajan desde tus aproximadamente 10,000 papilas gustativas hasta tu cerebro. Imagina en este momento unos mangos con mucho limón, sal y tajín. Si tuviste una reacción corporal con solo imaginarlo (como salivar, por ejemplo), es una prueba indiscutible de cómo la imaginación, la memoria y la experiencia del sabor trascienden las fronteras del tiempo y el espacio.
Hablando del mango que te pedí que imaginaras: ¿De qué color era? ¿Estaba entero, pelado o cortado? ¿Tenía tajín en polvo o líquido? Esa capacidad de crear imágenes mentales (imaginar) que produce reacciones físicas reales es prueba de la capacidad natural que tenemos de absorber imágenes y recrearlas mentalmente. A través de la vista recibimos mensajes no verbales del contraste de la luz y la sombra, los colores, bordes, líneas y curvas. Todo comunica algo, solo hay que poner atención.
Y hablando de atención, tráela a tus oídos. ¿Cuál es el primer sonido de tu entorno que puedes identificar? Escuchar es un sistema biológico complejo capaz de interpretar vibración y traducirla a una reacción emocional o física. ¿Alguna vez escuchaste una pieza musical que te erizó la piel y te conmovió hasta soltar una lágrima?

Ahora sitúa tu mano derecha sobre tu corazón. ¿Puedes identificar la palpitación? ¿Sigue siendo un sonido o acaso ya brincamos a la dimensión del tacto? El tacto es el primer sentido en desarrollarse en el útero. Siento, luego existo (toma eso, Descartes*).
Lejos de ser una simple envoltura física, la piel es nuestro canal de percepción más extenso; un filtro mágico donde millones de terminaciones nerviosas dialogan directamente con el cerebro para transformar nuestra neurobiología. Como demostró el psiquiatra Bessel van der Kolk, el cuerpo lleva la cuenta de todo lo que vivimos; Por eso, un abrazo de un ser querido o el peso de tu propia mano sobre el pecho no son solo gestos afectivos, sino llaves biológicas que calman el sistema nervioso, nos devuelven la seguridad y reescriben nuestras narrativas internas. Yo me atrevo a considerar eso un tipo de magia.
¿Puedes ver la magia ahora? Cada sentido, tanto interno como externo, te está dando información sobre ti, sobre el mundo que te rodea y sobre la relación de ambos, porque todo lo que te rodea es de alguna manera parte de ti. ¿Dónde está el límite entre lo que sucede dentro y lo que sucede afuera? Tu entorno y tú son inseparables en una cadena de acción y reacción entre cuerpo, cerebro, mente y algo más.
Para despertar la magia hay que despertar al cuerpo
Se dice que somos conscientes únicamente del 5% de nuestra experiencia mental; todo lo demás se entiende con el cuerpo de forma subconsciente.
Tu cerebro procesa tanto estímulo que sería una locura ser consciente de cada detalle. Aprender a sentir la vida con el cuerpo despierta tu intuición somática, permitiéndote leer la realidad entre las líneas de lo evidente.
Activar tus filtros de percepción es, en primer lugar, encender tu presencia en el aquí y el ahora; esa que te permite experimentar el arte como un ritual.
Estar conectada con tus sentidos te convierte, inevitablemente, en una persona sensual. Y cuando hablo de sensual no me refiero al cómo te ves, ni tampoco hablo de una connotación sexual. Cuando digo sensual, hago referencia a todo aquello que estimula o está relacionado con los sentidos. Despertar a tu sensualidad no es otra cosa que conectar con tu sabiduría más instintiva y antigua. Y de esto último, hablaremos más adelante.
Gracias por estar aquí y ahora.
Con cariño,

Notas y Bibliografía:
*René Descartes: En el año 1637 escribió su famosa frase “Pienso, luego existo” en búsqueda de la verdad a través de la razón pura.
Bessel van der Kolk: Psiquiatra, investigador y autor del libro “El cuerpo lleva la cuenta”. Lectura imperdible si te interesa la somática y memoria corporal.
Lectura recomendada: Para quienes tengan interés de profundizar en las bases científicas de las neuroartes, recomiendo el libro Your Brain on Art: How the Arts Transform Us de Susan Magsamen e Ivy Ross. Si bien ellas no usan el término "filtros mágicos" en su narrativa, su investigación sustenta los datos neurobiológicos aquí descritos.



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