top of page

La herida de la Bruja

  • Foto del escritor: Alfonsina Andre
    Alfonsina Andre
  • 2 jun
  • 3 min de lectura

Hay una voz que muchas conocemos bien… Aparece justo cuando terminas algo que creaste con las manos, con el cuerpo, con el alma. Cuando bajas el pincel, cierras el cuaderno, se termina la canción y entonces llega a tu mente sin invitación:


"Si alguien ve esto va a creer que estoy loca."


Quiero que sepas que esa voz no es tuya. O más bien…no comenzó contigo.


Una memoria transgeneracional


A esa voz yo le llamo la herida de la bruja.

Es un concepto que utilizo para nombrar algo que va más allá de la inseguridad creativa individual. Es la experiencia transgeneracional y colectiva de trauma por persecución de género . Es el eco acumulado de siglos en los que la mujer que sanaba, que sabía, que creaba, que sentía demasiado, que hablaba, fue silenciada, patologizada o perseguida.


Cada cultura y cada civilización tiene sus referentes:

La bruja quemada en Europa, la curandera desplazada por el médico varón, la artista encerrada en el manicomio, la mujer histérica, la que estaba "loca" simplemente porque sentía con demasiada intensidad y "le costaba" acoplarse a un sistema que ignoraba y negaba sus necesidades de comunicación, afecto y desarrollo personal.


No es casualidad que cuando nos atrevemos a crear desde un lugar vulnerable, el primer instinto sea esconder, guardar, no mostrar. Esa reacción no es siempre baja autoestima sino que también es memoria de supervivencia.


Este es el primer cuadro que pinté cuando destapé mi lata de lombrices creativas y del que temía seria juzgada por loca.
Este es el primer cuadro que pinté cuando destapé mi lata de lombrices creativas y del que temía seria juzgada por loca.

Recuerdo el primer cuadro que pinté cuando destapé mi lata de lombrices creativas. Era 2020, un formato grande (200 x 250 cm) y cuando lo terminé y lo colgué en mi sala, me dio un ataque de pánico. Náuseas, llanto incontrolable, un miedo que no podía explicar con ninguna lógica. Me senté a escribir todo lo que pasaba por mi mente intentando entenderlo. La palabra loca apareció más de una vez. Hoy sé que esas sensaciones somáticas (corporales) no eran irracionales; Eran la herida haciéndose evidente. Ese momento fue un hito en mi trayectoria porque abrió la puerta a las terapias expresivas y al coaching somático.



La patologización del proceso creativo


Hay algo particularmente cruel en esto y es que el acto creativo, que es inherentemente un acto de autodescubrimiento íntimo, carga con el peso de siglos de vigilancia y control.


Mostrar lo que creas es mostrar tu mundo interior y durante mucho tiempo, el mundo interior de las mujeres fue territorio peligroso, algo que debía ser controlado, corregido, o directamente eliminado.


El resultado es que muchas personas (no solo mujeres, pero especialmente mujeres) aprendieron a crear en silencio, a esconder sus cuadernos, a pintar y destruir, a escribir y quemar, a sentir y no externar, a no ocupar espacio con lo que piensan, sueñan o temen.


En la herida esta la medicina


Aquí está lo que más me importa compartirte:

La herida de la bruja se sana, precisamente, creando. Ocupando el espacio de protagonismo creador, mostrando la manifestación de tu mundo interior, sintiendo lo que pide ser sentido, permitiendo que lleguen a ti las imágenes, danzando y fomentando tu intuición.


Más de una vez me encuentro viviendo mi proceso creativo de formas que sé que en otro momento de la historia hubieran representado un peligro para mi vida o mi libertad, y es ahí cuando con más fuerza honro al arquetipo de la bruja del arte. Por mí, por todas mis ancestras y por las generaciones que vienen.


Cada vez que habitas tu proceso creativo libremente y sin pedir permiso, estás rompiendo una cadena de esa memoria colectiva. Cada vez que muestras algo que hiciste desde un lugar vulnerable, estás haciendo un acto que va mucho más allá de ti.


No estoy romantizando el proceso de curar la herida de la bruja; sé que no es fácil y la sanación nunca ha sido lineal. Pero creo profundamente que el espacio creativo es uno de los pocos lugares donde esa integración puede ocurrir de manera genuina y organica, a través de la experiencia simbólica transformadora. El arte como ritual no es solo una bonita metáfora, es la medicina del espíritu creativo.


Si me permites dar un solo consejo: Encuentra a otras brujas del arte.

Canten, dancen, expresen, escriban poemas, compartan sus sueños, entretejan sus rezos. Cuando nos conectamos con el arte en comunidad, no solo sanamos lo individual, también regeneramos el tejido social.


Con mucho amor,





¹ El concepto de la herida de la bruja está inspirado en el trabajo de Silvia Federici, particularmente en su análisis de la caza de brujas como mecanismo de control del cuerpo femenino durante la transición del feudalismo al capitalismo. Si te interesa profundizar: Calibán y la Bruja (2004).

1 comentario


lulutoonf
02 jun

Me encanta , me siento identificada. Gracias, Bruja del arte …… si soy 🫶

Me gusta
bottom of page